Don Querubín guarda un profundo agradecimiento por el cultivo de café, pues le ha permitido sacar adelante a sus hijos y nietos. Hoy, trabaja incansablemente para que su hija termine su carrera universitaria. A menudo siente el cansancio de los años, pero aun así continúa levantándose antes que el sol para sacar de su finca el mejor grano.